Los colores de la menstruación, ¿qué significan?

Los colores de la menstruación, ¿qué significan?

La sangre menstrual contiene más información de la que muchas creemos. Su color, textura y cantidad son buenos indicadores de nuestro estado de salud. Si usas la copa menstrual te habrás dado cuenta. Sin embargo, pocas mujeres sabemos interpretarlos. ¿Cuánta sangre es mucha o poca? ¿Cuándo es demasiado oscura o espesa? Te daremos algunas pistas para que sepas qué factores tener en cuenta. Así aprenderás a observar los cambios de tu propio cuerpo.

¿De qué está hecha la menstruación?

Antes de hablar de los colores de la menstruación, es importante entender qué es la regla y a qué proceso responde. La sangre que perdemos cada periodo no es otra cosa que el revestimiento uterino. Lo explicábamos hace poco aquí. Un revestimiento que conocemos como endometrio y que está formado por tejidos que tienen la capacidad de desprenderse y regenerarse cada mes. Concretamente, unas 450 veces en nuestra vida.

El proceso es similar al de la piel, cuya capa exterior se descama cada cierto tiempo para dejar paso a una nueva dermis. En el caso de la regla, esta renovación del tejido endometrial tiene como finalidad brindar un ambiente rico en nutrientes a un posible óvulo fecundado.

En los tejidos que conforman el interior de nuestro útero hay millones de células madre (este estudio, publicado en la revista PLoS, lo explica). Una de las virtudes de estos tejidos uterinos es que son capaces de regenerarse. Para que esta “piel” esté viva entra en juego la progesterona. A medida que esta hormona aumenta, el tejido endometrial se desarrolla formando el revestimiento uterino. Se quedará allí un par de semanas y luego, cuando los niveles de progesterona desciendan, el tejido se debilitará. Y se irá desprendiendo poco a poco (conforme entienda que su misión ya se ha cumplido: no hay embarazo). Es entonces cuando menstruamos.

Y esos grumos… ¿son coágulos?

La liberación del tejido endometrial produce unas pequeñas “heridas” y provoca la ruptura de vasos sanguíneos que se irán cicatrizando gracias a una encima llamada plasmina. La plasmina evita la aparición de coágulos y costras, propios de otros procesos de cicatrización de nuestro cuerpo.

Es por eso que lo que creemos que son coágulos, en realidad son partes del tejido endometrial, cuya textura fibrosa nos lleva a confusión. No hay que asustarse, es normal.

Pero, te preguntarás: si no aparecen costras ni coágulos, ¿cómo se frena esta hemorragia? En su lugar, los vasos sanguíneos liberan plasma que evita que se pierda más sangre. En el plasma sanguíneo hay los trombocitos que se adhieren a los vasos abiertos y forman un tapón que los cierra mientras se regeneran. Así es como dejamos de sangrar. En el segundo o tercer día de la regla, el descamamiento termina y empieza la regeneración endometrial. Esos días la regla es menos abundante y los colores más claros.

Los colores de la menstruación

En el sangrado menstrual veremos tres colores principales que se consideran normales. Nos lo explica Francesca Crovetto, ginecóloga de BCNatal (Hospital Clínic-Sant Joan de Déu).

  • Color marrón-negro: es tejido endometrial, aquella parte del útero que se va formando durante cada ciclo menstrual y luego desprendiendo con la regla. Su textura mucosa o fibrosa hace que a menudo se confunda con coágulos, pero es totalmente normal. Este color conforma el 40% de la regla y sólo nos tiene que preocupar si se alarga más de la cuenta, es decir más de 8 o 10 días. Entonces sería recomendable ir al médico para que descartara cualquier patología (endometriosis, un aborto espontáneo o un tumor benigno).
  • Color rojo: es la sangre fresca que proviene de las venas que alimentan el útero y, al descamarse del endometrio, quedan libres y sangran. Constituye el 40% del sangrado menstrual y es de consistencia liquida. Es totalmente sano y normal. Sólo tiene que preocuparnos si dura más de 8 días. En ese caso, hay que ir al médico.
  • Transparente: es plasma sanguíneo, su función es ayudar a cicatrizar las paredes del endometrio.

¿De qué color es tu menstruación?

Estos son los colores que veremos, y que deben estar en equilibrio, es decir, tiene que haber rojo y marrón de manera equitativa y mucosidad transparente en menor cantidad. El color más oscuro de la regla está relacionado con el tiempo que tardamos en expulsar el tejido endometrial de nuestro cuerpo. Si es oscura indica que el tejido endometrial es viejo, es decir, que tardó más en desprenderse. Si es más roja es porque hay mucha más sangre fresca, es decir, más venas.

Si usas la copa menstrual estarás más habituada a ver el color de tu sangre y en seguida verás si la tuya cumple este patrón. Las que no usan la copa sólo pueden ver una mancha roja o negra, por lo que resulta muy difícil interpretarla. Por eso te animamos a probar la copa y a descubrir tu propia sangre.

¿Qué colores deben preocuparme?

Aunque todas las ginecólogas con las que hemos hablado coinciden en decirnos que los cambios en los colores y texturas no son graves. Sin embargo, sí que hay ciertos colores, como el rosado, que deberían llamarnos la atención, especialmente si se alargan más de un día. A veces, la explicación es sencilla: se trata de un día débil del periodo en el cual pierdes poca sangre. “Sólo cuando ese color persiste a lo largo de toda la menstruación puede ser signo de embarazo precoz, fluctuaciones hormonales o una infección”, dice Crovetto. Si lo experimentas y has descartado el embarazo, la ovulación o la menstruación como causas posibles, deberías consultarlo con tu médico. “Si el sangrado es anaranjado y huele mal, también puede ser signo de infección”, añade. Eso ocurre porque la sangre se mezcla con los fluidos del cuello uterino. En este caso, también hay que consultarlo con el médico.

¿Por qué sangro tanto?

“La cantidad debe preocuparnos más que el aspecto”, explica Crovetto. A veces tenemos la sensación que sangramos mucho, hasta que usamos la copa. Entonces nos damos cuenta que la cantidad no es tan exagerada. En promedio, según los manuales médicos, cada ciclo son entre 30 y 50 ml de sangre, pero hasta 80 ml se considera normal. A partir de esa cantidad, podemos decir que es abundante. Claro está que si no usas la copa menstrual, tu baremo no pueden ser los ml. En ese caso, fíjate en las veces que tienes que cambiarte la compresa, el tampón o las Cocoro.

Será abundante si tienes que cambiarte más de 10 veces al día, el sangrado dura más de 8 o 10 días, y este patrón se repite cada mes. Entonces, debes consultarlo con el médico.

Los sangrados abundantes pueden provocar anemia, algo que sufren muchas mujeres. Si el médico la diagnostica, lo más probable es que te recete un tratamiento de hierro (esas botellitas marrones, sí) o medicamentos para reducir o limitar el sangrado. Entre ellos: antifibrinolíticos, que inhiben la coagulación; antiinflamatorios no estoroideos, que inhiben las prostaglandinas; y agentes protectores de la pared vascular. Estos medicamentos sólo se toman durante la menstruación y no interfieren en el embarazo. Si, además, quieres prevenir un embarazo, puede que te aconsejen tratamientos hormonales (pastillas anticonceptivas, DIU…). Aunque menos efectivos que los no hormonales, cubren las dos facetas.

¿Y si apenas sangro?

Cada mujer es un mundo, así que sangrar menos no es preocupante, al contrario, es menos engorroso y reduce las probabilidades de sufrir anemia. “Puede ser algo natural o consecuencia de un tratamiento hormonal que reduce la regla o la elimina por completo”, dice Crovetto. No hay que alarmarse.

Aunque estos tratamientos permiten regular la regla según nos conviene o incluso hacerla desaparecer, no todo el mundo ve en ellosbeneficios . Para Pabla Pérez San Martín, investigadora social y partera, la hormonas sintéticas como la píldora “tienen consecuencias negativas a corto plazo”. Enumera: depresión, cambios de humor, sequedad vaginal y disminución de la libido. Así como tantas otras a largo plazo que, dice, “están silenciadas por la industria farmacéutica”. Lo explica en su Manual Introductorio a la Ginecología Natural. También cuenta que tomar este tipo de hormonas es un paso atrás en el autoconocimiento de nuestra fertilidad. Hay que informarse bien antes de decidirse a tomarlos.

Y hasta aquí buena parte de la información que puedes extraer a través del aspecto y los colores de la menstruación. No es poca, ¿verdad? Que no te dé asco mirar y tocar tu sangre menstrual, aprenderás muchísimo de ella.

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