Prolapso genital femenino ¿Qué es?

Prolapso genital femenino

¿Qué és el prolapso genital?

El prolapso genital femenino es el descenso de los órganos situados en la pelvis de la mujer, como consecuencia del fallo de las estructuras que sostienen estos órganos. El órgano que más frecuentemente se ve afectado suele ser la vegija junto al útero, que en ocasiones incluso puede salir a través de la vagina.

Prolapso genital

¿Cuáles son las causas más frecuentes?

El principal factor favorecedor del prolapso es el embarazo y el parto, especialmente en mujeres que han parido bebés con pesos importantes, por encima de los 4 kilos. Una cierta predisposición de los tejidos también es necesaria para que se produzca, así vemos que a más edad y, en especial, durante la menopausia, es cuando con más frecuencia aparece el prolapso. Otros factores que agravan la situación son la obesidad y cuando hay aumentos frecuentes de la presión abdominal, por ejemplo en casos de estreñimiento o deportistas de élite.

¿Cómo puedo saber que sufro prolapso genital?

En las primeras fases, el prolapso suele ser asintomático y no tiene porque relacionarse con el grado anatómico de descenso de los órganos. Cuando la clínica aparece suele ser en forma de sensación de bulto o peso genital, y se puede acompañar de otros síntomas tales como problemas urinarios (incontinencia, infecciones de repetición, etc), disfunción en la esfera sexual, y en determinadas ocasiones dolor crónico, dependiendo de la gravedad del problema.
Un buen diagnóstico estará basado en una simple entrevista y exploración por un profesional sanitario. Sólo se van ha requerir otros estudios complementarios en caso de una eventual cirugía

¿És grave?

El prolapso no es una enfermedad grave por sí sola, y por este motivo el tratamiento quirúrgico se reservará para casos en los que el tratamiento conservador haya fracasado, y sólo cuando este problema afecte en la calidad de vida de la mujer. Aproximadamente 1 de cada 10 mujeres será intervenida a lo largo de su vida debido a ésta doléncia.

¿Qué puedo hacer yo para evitarlo?

Por este motivo, en las primeras fases del prolapso puede resultar especialmente interesante el cambiar ciertos hábitos de vida que contribuyan a agravar el prolapso, así como la realización de ejercicios de rehabilitación del suelo pélvico. Existen diferentes utensilios que pueden ayudar a fortalecer los músculos de la vagina, como por ejemplo son los Ejercitadores de Kegel. Si bien es cierto, que a pesar de no curar el prolapso, es decir, que el útero no va a “subir” a su posición original, se ha visto que sí pueden frenar el descenso del órgano, y especialmente reducir la sintomatología, que al fin y al cabo es lo que realmente importante tanto a médico como a paciente.

Autor: Dr. Onofre Alomar Mateu. Médico Interno Residente Ginecología (Hospital Son Llàtzer, Palma de Mallorca).

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